Cuando una captura de pantalla no alcanza: qué nos enseña un reciente fallo sobre prueba digital
- Fundación Graduados

- 17 jul
- 2 min de lectura
La transformación digital también está modificando las reglas del proceso judicial. Un reciente fallo del Juzgado Civil y Comercial N.º 10 de Mar del Plata dejó en evidencia un aspecto cada vez más relevante para el ejercicio profesional: la autenticidad de la prueba digital.
En el caso, un empresario promovió una demanda por daños y perjuicios alegando que había sido difamado mediante una publicación en Facebook. Sin embargo, el tribunal rechazó la acción al considerar que no pudo acreditarse con el grado de certeza requerido que la publicación hubiera sido realizada por la persona demandada.
El problema no fue el contenido, sino la prueba
La decisión judicial no giró en torno a si la publicación era ofensiva o no. El punto central fue que la evidencia presentada no permitió demostrar su origen ni garantizar que el contenido no hubiera sido alterado.
La pericia informática concluyó que no era posible verificar la autenticidad de la publicación ni su integridad. Además, el acta notarial presentada carecía de elementos técnicos que respaldaran la preservación de la evidencia digital, como protocolos de informática forense, certificados de integridad (hash) u otros mecanismos de validación.
El nuevo desafío para los profesionales del derecho
Casos como este muestran que el ejercicio profesional ya no puede limitarse únicamente al conocimiento jurídico tradicional.
Hoy resulta cada vez más importante comprender aspectos vinculados con:
evidencia digital;
informática forense;
preservación de pruebas electrónicas;
cadena de custodia digital;
autenticidad e integridad de documentos electrónicos.
Estas cuestiones pueden ser determinantes para el éxito o el fracaso de un proceso judicial.
La Abogacía 4.0 exige nuevas competencias
La incorporación de tecnología al ámbito jurídico no solo transforma la forma de investigar, gestionar expedientes o utilizar inteligencia artificial. También modifica la manera en que se producen, conservan y valoran las pruebas.
Comprender estos cambios permite brindar un asesoramiento más sólido y anticiparse a los desafíos que plantean los litigios en entornos digitales.
La formación continua en tecnología aplicada al derecho ya no constituye un diferencial: es una herramienta indispensable para el ejercicio profesional.





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